domingo, 5 de julio de 2015

BAR SAN MIGUEL, LA EMBAJADA DOMINICANA DEL VICIO EN EL BARRIO DE SAN NICASIO



Aquí Bilipotass, quizás el más desgraciado de los “escritores” de este blog o de los escritores a secas, si no he escrito nada antes ha sido por que necesitaba estar lúcido para no escribir cualquier mierda (que seguramente esto lo sea) y por que me ha sudado los huevos, las verdades sean dichas. Pero finalmente, aquí estoy, contento, con ganas de escribir y dispuesto a complaceros o a desagradaros hablando de lo que para mí quizás sea uno de los mejores bares que transité.

Situado en el barrio de San Nicasio, exactamente en la calle Mendiguchía Carriche, colindando con el Bellísima Center, peluquería del barrio de dominicanos regentada por El Siriako conocida por no cortar el pelo y ¡¡amparar en sus puertas a toda esa banda de diablos!!…dificultando el paso a las señoras que van o vienen de la iglesia, haciendo frente al Modas Tallín (que no quebrará en la puta vida) y teniendo poco que ver con los otros bares de esta misma calle…Nada comparable al asqueroso Chilaba, ni al glorioso norte y sur que tantas veces nos ha asistido en la batalla de tomar el último botellín cerca de casa… este bar era El Juniol, el San Miguel, o el Spitz Bar conocido en sus inicios. Un bastión de resistencia en lo más profundo del barrio, clavado en su interior, con saña, amparando a los pobres desgraciados de los precios abusivos o de caer en las garras de cualquier bar de mierda, como el puto Chilaba. Una pequeña porción de la República Dominicana que se coló en San Nicasio allá por el 2008, un consulado internacional, una ensalada de acentos, bebidas, vicio, música y golfos de toda clase y procedencia. Un bar discoteque diría yo…

Regentado por los que quizás sean los primeros dominicanos de San Nicasio, el Juniol nos sirvió de refugio durante el tiempo que estuvo activo a los camaradas que aquí escriben, a unos cuantos colegas más y a mí, y es que nos sentíamos como en casa aunque nada tuviera que ver con los bares que normalmente hemos frecuentado, quizás sea por eso precisamente que estábamos tan cómodos, el marroneo , la bulla y la diversión estaban asegurados. Seguramente sea un sitio al que yo no hubiera llevado a mis hijos, es más, a veces se acercaban mis santos padres y yo temía por lo que pudieran ver… ya sea peleas, las típicas cosas malas de las que te advertían cuando eras pequeño o a su querido hijo con unos pedos de besar el suelo a cada paso. Pero eso es lo que le daba la esencia, la gente normal no abundaba allí o quizás demasiado normal… Salvajes sin tapujos y viviendo con bastante prisa.

Bachata a todo trapo, botellines baratos, Águila o cruzcampo (nunca Mahou), raciones de pica pollo y platano frito cojonudas, tapas de hace días sobre la barra, cucarachas frencuentando el bar como si de clientes habituales se tratase, dominicanos bailando, moros jugando a las tragaperras, bebiendo café o arremetiendo duramente contra los mandamientos de Mahoma y ofreciendo su material, viejos con su copa de anís…o algún que otro jamón del barrio buscando “¡¡¡esa vaina!!!”. Sí amigos, un bar en condiciones, muchos pensaréis menuda puta mierda… Yo pienso…¡¡Que os den por culo!! Cualquier disfrutón que se precie del barrio pisó este bar, y el que no, es un palomo!!

El tiempo en que los marginales disfrutábamos de esta iglesia de la diversión, esta meca del vicio, ya terminó, estuvimos un tiempo muy oscuro sin nada similar en el barrio... Caminar por las calles desamparados, a desgana, dando patadas a las piedras; incontables proyectos de bandas de punk fallidos y este blog han sido los resultados… Pero la luz resurge de repente, y el Juniol decidió abrir un garito nocturno en algún privilegiado barrio de Leganés hace unos meses… asi que aquí os quedáis que yo me voy a La Candela, al calido abrigo de la República Dominicana a menear el esqueleto y a cantar a pleno pulmón con Frank El Siego el “Esa me la doy yo” o el “Este jumo que traigo, no lo cambio por nada”




Un saludo, y como diría el Juniol: ¡¡¡Que nos dejen vivil lo que es la vida!!!


DIIAABLLOO COOÑOO


BILIPOTASS

martes, 23 de junio de 2015

¿HASTA CUANDO VAMOS A AGUANTAR?

Hacia mucho que no me dignaba a escribir y en la última entrada, sin pedírselo, el camarada Rata de Cloaca excusaba con un motivo de peso al introducir la entrevista de Olmo los porques. El susodicho, convertido de nuevo en periodista andergraun sin pretenderlo en ningún momento,  como si tal payaso moderno asqueroso que necesita llenar de banalidad su memoria a corto plazo para poder contar algo en el bar de mierda, al que va su fin de semana de mierda, con sus amigos de mierda, para beber una cerveza de importación de mierda porque como buen imbécil desprecia las mahous gloriosas que bebe la gente vulgar, pero vamos que en el caso del Rata de Cloaca no es así, no cunda el pánico y sobretodo sin desviarnos, nuestro aliado a la muerte pone encima de la mesa que nuestras vidas volvían a girar en torno al trabajo. Ante tal situación de emergencia me he vuelto obligado a ponerme manos a la obra y decir bien claro que trabajar, lo que es trabajar, ciñéndonos a su definición científica lo ha hecho siempre un servidor y lo hace toda la tropa, todos los minutos, todas las horas y todos los malditos días. Por eso me gustaría matizar que se debe referir a trabajar por un sueldo como en la mejor serie del mundo, protagonizada por supuesto por dibujos animados, Homer lo describe de manera magistral, hacemos masa de cemento o pan, golpeamos teclas de un ordenador, servimos copas o reponemos estanterías por jodido dinero.




Y ya después de esa pequeña pero imprescindible puntualización, se me viene a la cabeza una pregunta, ¿existe el equilibrio?


No nos vayamos por las ramas, no me refiero a esa tropa que anda encima de una cuerda, ni siquiera a esos chavales que todos miramos alguna vez atónitos en el parque cuando ataban una cinta entre árbol y árbol para caminar encima, ni a los que sortean coches en los amasijos de asfalto para limpiar los parabrisas de curritos o pijos en los semáforos en rojo, y vuelva la redundancia del principio, por unas monedas, sino a una contradicción, la contradicción de las contradicciones.

Ojo, tampoco me refiero a las carreras que se producen en el metro a las seis o siete de la mañana para poder ir sentado en el siguiente trasbordo, gente de lunes a jueves con traje y el viernes con chinos y camisa con botones en el cuello, que al mediodía come las lentejas de un taper que lleva en una mochila bandolera de forma cúbica, que viste vaqueros y lleva una mochila con poca ropa de gimnasio o compagina una camiseta de propaganda con un pantalón lleno de manchas de pintura, aquí nadie se libra.  Competiciones que sin duda muestra la capacidad de análisis que tienen las personas sin darse cuenta, todos somos conscientes de lo que viene luego aunque nos pongamos una venda en los ojos intencionada o no. Solo puede haber una explicación, apuramos para poder disfrutar de un jodido trozo de nuestro día, y eso que el año tiene trescientos sesenta y cinco, con el lomo relajado, porque sin duda sabemos, en primer lugar que todos son iguales (o casi todos), y en segundo que  en ese día en concreto, lo que viene luego al salir de la estación de salida es una putada. Por eso deseamos que se pare el tiempo para no que no interrumpa la aséptica melodía de la alarma o deje de molestar el tecno a todo trapo que adrede o no suena en los cascos del colega de al lado, descansar en ese vagón, en esa estación, en ese instante porque el día anterior cuando salimos del tajo hicimos lo que más nos gusta y no dormimos lo suficiente, ya sea beber botellines, jugar a los marcianitos, organizar la enésima colección que hemos iniciado, ver más capítulos de la cuenta de nuestra serie favorita o por mucho que me joda que exista gente así, escuchar recopilatorios  de los sonidos tribales punteros de la tercera isla más grande de la Polinesia (escuchar los Cicatriz es algo muy típico de gente que comparte litronas), pero vamos, que más da eso.


Vamos a centrarnos y resumir porque para lo habéis pagado ya esta bien, la mayor contradicción de los equilibrios de este mundo es como poder gastar tiempo en llenar la cartera de manera que nos queden también minutos y energía para poder abrirla, con cremallera, botón o lo que tenga y vaciarla. Apuras la botella de agua con tu amigo que por la solidaria necesidad  de tu compañía acaba de comprar, para luego en el momento que firmas tu contrato de atleta en el anden de turno no puedes ser tu el que compra una buena horchata artesana para echar la tarde viendo como se escapa por la alcantarilla. ¿Existe un mayor porvenir, que diga contradicción?, no queremos el fin de semana, queremos la semana entera. Así que si queréis leer entradas diferentes todos los días empezar a pagarnos y además haréis a el mariscal Bilipotas muy feliz, mientras seguiremos escuchando a los Tango.


                                                              ALVARITO CERVEZAS